Dice el refrán que la adversidad aviva el ingenio y le hace a uno más fuerte. En estos tiempos, en donde el PIB cae a tasas no vistas en decenios y el paro ya está cerca de los cinco millones de personas, la exportación es una salida hacia adelante que deben intentar muchas pymes españolas
Por cada 10 puntos de apertura al exterior de España se generan 2.000 dólares de renta per cápita adicional a la economía. El consenso de los economistas indica que por cada punto de incremento de las exportaciones se generan 10.000 empleos.
El sector exterior español lleva 3 años de aportes positivos al PIB y en 2012 se estima que aportará un 1,3% más a nuestro crecimiento económico. El sector exterior se está convirtiendo, sin duda, en uno de los puntales sobre los que se asienta la recuperación económica de nuestro país.
A pesar de todo ello, en España hay muy pocas empresas exportadoras regulares, entendiendo por regulares aquéllas que han exportado en los últimos 4 años consecutivos. Sin embargo, hay otras muchas empresas que podrían exportar porque ya están compitiendo con éxito en el mercado nacional, sujeto a las reglas del mercado comunitario, que es, no lo olvidemos, uno de los mercados más exigentes y competitivos del mundo.
El principal motivo por el que las empresas no se plantean su internacionalización es la creencia de que el mercado nacional es suficientemente amplio. Sin embargo, cuando la demanda interna cae o se estanca las ventas al exterior permiten no sólo obtener unos ingresos adicionales para la empresa sino también diversificar el riesgo comercial y aprovechar oportunidades en otros mercados. La empresa que sale al exterior se vuelve más competitiva porque debe adaptarse a un entorno más hostil, lo que le permite defenderse mejor en situaciones difíciles. Además, la empresa internacionalizada genera más empleo, más estable y de mayor calidad porque su plantilla está más cualificada y dedica más recursos a su formación y a I+D+i.
El acceso al crédito también dificulta la internacionalización de nuestras empresas, un aspecto que se ha visto agravado en el contexto actual de crisis financiera. Para intentar amortiguar este efecto, el ICO (Instituto de Crédito Oficial) dispone de líneas de financiación para empresas exportadoras en las que, desde este año, se implica no sólo aplicando un tipo de interés preferencial sino participando en los fondos aportados o en el riesgo que asume la entidad financiera intermediaria. Asimismo, el ICEX (Instituto Español de Comercio Exterior), ofrece programas para iniciar actividades de préstamo a empresas ligadas a su participación en actividades de promoción exterior.
Otro de los motivos que dificultan la salida al exterior de nuestras empresas es el desconocimiento sobre el acceso a los mercados internacionales y/o la ausencia de personal cualificado en la empresa. En este sentido, el ICEX y la Secretaría de Estado de Comercio Exterior, así como el resto de instituciones implicadas en la promoción internacional de nuestro país, trabajan a diario en actividades de información y asesoramiento a las empresas y ponen a disposición de los interesados herramientas de apoyo a la exportación que van desde las jornadas formativas hasta las guías on-line, desde las publicaciones especializadas (el ICEX es el mayor editor de contenidos de comercio exterior en español) hasta los seminarios virtuales, desde los programas de tutorización a empresas hasta los servicios de alerta de oportunidades de negocio.
Otro problema es el destino de las exportaciones. En los próximos 15 años la población mundial crecerá un 20%, pero la mayor parte de ese crecimiento se producirá en los países emergentes, que hoy ya son potencias mundiales y en 2025 representarán el 35% de la riqueza global. El comercio mundial, que hace de correa de transmisión entre los países, se duplicará y permitirá a las empresas internacionalizadas aprovechar oportunidades que se generen en otras áreas del planeta. El 70% de las exportaciones españolas se concentran en países de la UE, mientras que los países emergentes representan un porcentaje muy bajo. Este es el destino más interesante a futuro para las pymes españolas.
Países como Brasil, Colombia, Argelia, Panamá o Polonia brindan mayores oportunidades a las pequeñas empresas. Estos países han entrado con fuerza en el mercado de la exportación.
La industria turística (que actualmente supone en torno al 10% del PIB) es una baza importante para estos merados emergentes, que habría que cuidar, ya que cada vez hay mayores rentas disponibles en estos países. Otro de los sectores con grandes oportunidades es el de la tecnología de la información.
Con estas perspectivas, ¿cuáles son las principales recetas para tener éxito en el exterior? Es importante explotar los rasgos comunes que se puedan tener con el país de destino (costumbres comerciales, divisa o idioma), pero también es vital adaptarse a los gustos del país de destino. las empresas exportadoras deben ser la punta de lanza del nuevo modelo productivo español. Es precisamente lo que se está promoviendo con empresas públicas de asesoramiento comercial en países emergentes, como P4R, con participación mayoritaria del Icex. Su presidenta, Carmen Rodríguez, recalca cómo las oportunidades para pymes españolas están creciendo en India, Norte de África y Este de Europa, en áreas como las infraestructuras, las energías renovables o los servicios financieros.
Pero la oportunidad de la exportación no es fácil sin unos requisitos previos. Para tener éxito en estos mercados es imprescindible, la mejora de la productividad de la economía española, incrementando el valor añadido de los bienes exportados, así como una diferenciación de los productos que permita no tener que competir en precios, y al aumento del esfuerzo innovador.
Rosa Díaz, socia fundadora del Grupo EXEQUA, consultora especializada en empresa familiar, inteligencia emocional y coaching.

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Cual seria la extrategia para la exportacion.