Desde el nacimiento de la economía moderna a finales del siglo XVIII, con la publicación de La Riqueza de las Naciones en 1776 de Adam Smith, se ha estudiado su comportamiento a nivel agregado y se sabe que está sujeta a los efectos del ciclo económico. El ciclo económico consiste en la sucesión a corto plazo de caídas y auges en la economía. Se trata de las fases bajas y alcistas del ciclo, respectivamente, que suelen medirse con un indicador de la producción agregada en términos reales, el Producto Interior Bruto (PIB). Es decir, el crecimiento económico no es continuo ni lineal. Aunque no existe una definición exacta, suele considerarse que una economía está en recesión cuando su PIB desciende durante al menos dos trimestres consecutivos.. Cuando la economía toca fondo, se inicia una nueva etapa de expansión o recuperación en las que la producción y el empleo crecen
Muchos analistas ven muchas similitudes entre esta crisis y la crisis del 29. La Gran Depresión fue una crisis económica mundial que se prolongó durante la década anterior a la Segunda Guerra Mundial. Su duración depende de los países que se analicen, pero en la mayoría comenzó alrededor de 1929 y se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta. Ha sido la depresión más larga de la historia, hasta el momento
La depresión tuvo efectos devastadores en casi todos los países, ricos y pobres. La renta nacional, los ingresos fiscales, los beneficios y los precios cayeron, y el comercio internacional descendió entre un 50 y un 66%. El desempleo en los Estados Unidos aumentó al 25%, y en algunos países alcanzó el 33%.
¿Realmente hay semejanzas? Todas las crisis económicas y financieras tienen un origen parecido (un crecimiento espectacular del crédito y del dinero fácil), y en ese sentido hay muchos puntos de contacto entre el 29 y lo que está pasando ahora. Como ahora se produjo una fuerte expansión del crédito que acabó traduciéndose en una burbuja inmobiliaria y bursátil (en este caso, con una gran proliferación de las compras a crédito), y que llevó a la pérdida de percepción del riesgo.
La respuesta de los gobiernos en uno y otro caso son bastante distintos, debido a las diferencias históricas. En el 29, las instituciones de EEUU no tenían las herramientas necesarias para prestar auxilio a los mercados y a la economía.
Tampoco estaban desarrolladas las teorías de la intervención del Estado. Las autoridades dejaron caer el sistema financiero (la Reserva Federal decidió no hacer inyecciones de liquidez), optando por facilitar un ajuste natural del proceso. Eso no está ocurriendo en la actualidad, como demuestra el historial de entidades bancarias rescatadas por los poderes públicos y el activismo de los bancos centrales.
La distinta reacción de la Administración norteamericana es un buen argumento para suponer que también habrá importantes diferencias en las consecuencias. En el 29, la crisis impactó brutalmente en la economía real. En los cuatro años siguientes, el paro pasó del 3% al 25%, los salarios cayeron un 42% y el PIB se redujo a la tercera parte.
En Europa casi todos los países optaron por una política deflacionista o de restricción del dinero en circulación, es decir, de recortes. Entre las medidas más importantes estaban el lograr el equilibrio presupuestario, un equilibrio en la balanza de pagos favoreciendo la exportación y poniendo trabas a la importación, evitar la fuga de capitales, congelación o reducción de salarios… todas estas medidas no solucionaron nada y aumentaron el paro y la recesión.
Casi 80 años después del crash de octubre de 1929, la economía mundial se encuentra en una situación que muchos expertos comparan, en algún sentido, con aquel derrumbe de las cotizaciones bursátiles que acabó en la Gran Depresión.
Hoy hay una diferencia sustancial respecto a la anterior gran crisis. El principal causante de esta nueva crisis es la falta de confianza en los dirigentes de Europa y Estados Unidos para llevar estas regiones a un crecimiento económico sostenible.
¿Como hemos llegado hasta esta falta de confianza? Hay varias razones…. en Europa no han sido capaces de resolver de manera eficiente las crisis de los países mas débiles como Grecia, Portugal e Irlanda. Aun peor, hoy incluso países mas grandes como Italia y España están en la mira pues sus finanzas internas no son las mejores.
Otra gran diferencia es la globalización. Gran parte de las medidas económicas para solucionar otras crisis históricas han sido la devaluación de la moneda local. Esto ahora no se puede hacer, al menos en la zona Euro, con lo que unos países arrastran a otros a tomar medidas que serían más sencillas en el caso de actuar en solitario.
En cualquier caso, lo que si podemos afirmar es que todas las crisis son globalmente parecidas en sus causas, los ciclos son inevitables, y las medidas gubernamentales solo pueden prevenir o atenuar parcialmente sus efectos. Esto ocurrió e la Gran Crisis y ocurrirá en esta también.
Rosa Díaz, socia fundadora del Grupo EXEQUA, consultora especializada en empresa familiar, inteligencia emocional y coaching.

![Validate my RSS feed [Valid RSS]](http://validator.w3.org/feed/images/valid-rss.png)
Últimos comentarios